Mirando por el resquicio de una hoja de papel se vio reflejada en el opaco armario que ningún objeto escondía.
Acercándose, los recuerdos que flotaban en el aire se iban adhiriendo a su cabeza, lugar de donde nunca deberían de haber desaparecido.
Paseos por la playa, por el campo, sueños de poetas muertos y viejos amigos, cosas que nunca debieron pasar y cosas que nunca debía haber visto.
Con cada paso a la inmensa puerta su piel, junto con sus pechos, fueron perdiendo la firmeza que una vez los caracterizaron, y el pelo que el viento ponía sobre su cara iba perdiendo su color mientras se iba llenando de canas.
Pensó en volver atrás, sobre sus pasos, para así quizás volver a recuperar esa juventud que ya tanto anhelaba, tras unos meros segundos.
Pero la fuerza que la empujaba hacia la puerta (su cabeza diciéndole que avanzara) le impedía retroceder.
Al llegar a tocar la madera pulida de la puerta después del viaje de escasos centímetros más largo de su vida, alargó la mano hasta el pomo.
Pero cada vez que intentaba agarrarlo, este se movía rápidamente, esquivando la ya tan arrugada mano de una anciana por cuya mejilla resbalaba una lágrima del color del cobre.
Tras varios intentos, se rindió y se sentó desconsolada a llorar.
De repente la puerta se abrió, y la anciana se asomó por la puerta.
Notó una brisa que de repente la transformó de nuevo en la que fue hace unos instantes eternos.
Algo captó la atención de la chica dentro del armario, así que entró.
Mirando por el resquicio de una hoja de papel se vio reflejada en el opaco armario que ningún objeto escondía…
N.E.Story
#68
Ya vestido coge el quien ha sido el gilipollas que ha escupido aquí ascensor.
Parece que él vaya más lento que el aparato.
Se pone los cascos.
Enciende el MP4 que tarda un piso 0 ratillo en encender.
Al llegar a la vaya mierda de puerta, pulsa play.
Un riff conocido, le dios, me encanta eriza los pelos.
When we were young the future was so bright.
La sangre corre por sus venas como si and every kid on the whole damn street buscara un orificio por donde salir.
No podía contenerse, se metió en el autobús y comenzó the kids are grown up but their lives are worn a mover las piernas.
Manía swallow so many lives suya.
Así siguió durante todo el nothing’s free trayecto.
Sin escuchar un solo sonido used to be del exterior.
Se imaginaba en casa tocando mientras la canción sonaba en el reproductor de windows mierda media.
Con su guitarra a solas mark still lives at home cause he’s got no job en su habitación.
O con más jay commited suicide gente.
En una de esas tardes de what the hell is going on acoplarse en su casa y no hacer absolutamente chances thrown nada.
Siempre lo acababan longing for pasando genial.
Pero en verdad hacía tiempo que no still it’s hard quedaban así.
Este fin de semana tenían shattered dreams que quedar.
SOLO!
Aquí ya la gente comienza a mirarlo de taaaataraaataaataaa forma extraña.
A él le da igual taaaataaataaa.
Total, siempre lo miran así.
Qué aburrida es la gente.
#66
Decidía sus caminos preguntando a las aceras.
Solían llevarlo a lugares insólitos que ni él conocía.
Aunque definitivamente lo llevaban más al mar.
Porque sabían que le gustaba el mar.
El ruido de las olas, cuando las escuchas cerca pero a la vez lejos.
Se abstraía.
Dejaba volar su imaginación (¿mas?) y desaparecía con el sol.
Los dos se ponían a la vez.
Esnifaba el aire que traía la fría noche, que tan rápidamente había sustituido un cálido día de verano.
Que raro, pensaba, que haga tanto frío.
Pero los pensamientos no paraban durante más de dos segundos en su cabeza.
Preferían escaparse por las orejas en forma de nubes antropomorfas.
Le recordaban a sus amigos.
¿Quiénes son esos?
¿En realidad tuvo amigos?
Ya no distinguía realidad y lo otro.
¿Lo otro?
Aquello que ocupaba sus tardes, su dinero y sus bolsillos.
¡Ah, eso..!
Aquello que lentamente lo mandaba a otro mundo aún más alejado del suyo.
De aquel que se le ofrecía cuando se aburría.
Y lentamente se levantaba siempre.
Para caer estrepitosamente al subir las escaleras que le llevaban a la realidad.
Pero siempre salía.
Hasta aquel día.
Aquel día en que no salió.
No se supo mucho más de él.
¿De quién?
From the eyes of a bystander
Está sentado en un banco esperando a que todos lleguen, aunque como siempre, se retrasan.
Se dedica a mirar a todos los que pasan, analizándolos e inventándose historias de sus vidas.
Sus favoritas siempre fueron la del hombre calvo, la de la chica pija vestida de verde pistacho y la de los ancianos con pasado hippie.
En este momento se centra en un par de chicas que caminan paseando un perro. Comienza a inventar que antes de salir de la casa, las dos se han puesto a jugar con él con una pelota rosa y azul, que seguro que es su favorita. La hacían rebotar contra la pared y él derrapaba con el suelo de mármol cada vez que veía que la pelota volvía sobre sus botes por encima suya. Cuando vieron la hora, pronto le preguntaron al perro si le apetecía salir a la calle. Esto hizo que el animal, echara sus pequeñas orejas hacia delante y comenzara a mover de forma descontrolada el rabo. Cuando le pusieron la correa, salieron y cogieron el ascensor, donde no paró de darles lametones a ambas.
Y en ese momento se enlazaba la historia con el presente, donde el perro corre y salta libre mientras que las dos chicas lo miran andando detrás suya. Ahora el perro contempla a una perra que hay en la otra acera, parece que se haya enamorado. Comienza a cruzar, y un ruido sordo seguido del más profundo silencio inunda la calle y los oídos de nuestro viandante.
A partir de ese momento, no escucha nada, sólo contempla al pequeño animal tumbado en el suelo. Ve cómo ambas chicas se echan las manos a la cabeza y observa a otro transeúnte comprobar si el perro aún vive. Una mirada a las chicas confirma lo peor. De repente todo se convierte en un amasijo de lágrimas y recuerdos pasados a la historia. Inevitable es que a él también se le escape una lágrima del ojo. Esas chicas ya no volverán a jugar con el perro, eso lo destroza, no siente fuerzas, y no puede seguir mirando esa escena, así que se va. Y todo esto visto desde los ojos de un espectador. Ni siquiera tengo el valor de imaginar cómo se sentirán las chicas.
Victum
Notaba cómo el cerebro se le había ido secando con el paso de los años.
Sus historias ya no eran las mismas, había dado rienda suelta a toda su imaginación y ahora, que le presionaban para tener un borrador escrito para la semana siguiente, no se le ocurría nada.
Había abordado cada tema posible, había escrito drama, comedia, fantasía, todo. Había escrito cuentos sobre lo más insignificante e inimaginable. Y ahora, tras tantos años de escribir, en este momento tan decisivo, se daba cuenta, al releerlas, de que sus historias se habían convertido en algo tan seco como su cerebro en ese instante.
Tan sistemáticas, tan faltas de sentimiento, simplemente por el mero hecho de hacer algo de dinero. No podía creer que sus manos hubieran escrito eso. No se veía capaz. Cogió sus antiguos relatos, aquellos de su adolescencia, y los comparó.
Cualquiera que hubiera leído uno de aquellos antiguos relatos y un libro más actual seguidos, pronto hubiera afirmado que el escritor no era el mismo. No había punto de comparación. Aquellas pequeñas historias, tan cargadas de emociones, de nostalgia, representaban al verdadero escritor que una vez fue. Aquel que cuando escribía, sentía cada palabra, aquel que no se paraba a pensar sobre qué iba a escribir, sino que simplemente lo hacía, aquel al que no le importaban las incoherencias, ya que eran sus sentimientos, reflejados en el papel.
Pero ese escritor, ese amo, dueño y domador de las palabras había desaparecido de su interior, y estaba ahí, vomitado en trozos de papel reciclado y mirándole fijamente a los ojos, unos ojos viejos y vacíos que lloraban empapando el pasado que una vez dio sentido a su existencia.
Falling Slowly - Once OST
Gran película, gran canción.
I don’t know you
But I want you
All the more for that
Words fall through me
And always fool me
And I can’t react
And games that never amount
To more than they’re meant
Will play themselves out
Take this sinking boat and point it home
We’ve still got time
Raise your hopeful voice you have a choice
You’ve made it now
Falling slowly, eyes that know me
And I can’t go back
Moods that take me and erase me
And I’m painted black
You have suffered enough
And warred with yourself
It’s time that you won
Take this sinking boat and point it home
We’ve still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
You’ve made it now
Take this sinking boat and point it home
We’ve still got time
Raise your hopeful voice you had a choice
You’ve made it now
Falling slowly sing your melody
I’ll sing along
Arctic Monkeys - Teddy Picker
Despair up to the point where they provoke
The punchline before they have told the joke,
Can see your desperation to be seen,
Staring at the television screen.
Despair up to the point where they provoke
You to tell the fucking punchline before you have told the joke.
Sorry sunshine, it doesn’t exist,
It wasn’t in the top 100 list.
And it’s the thousandth time and it’s even bolder,
Don’t be surprised when you get bent over,
They told ya, but you were dying for it.
She saw it and she grabbed it and it wasn’t what it seemed,
The kids all dream of making it, whatever that means.
Another variation on a theme,
A tangle on the television and the magazine.
D’you reckon that they do it for a joke?
D’you reckon that they make ‘em take an oath?
That says “We are defenders
Of any poseur or professional pretender around.”
When did your list replace the twist and turn?
Like a fist, replace the kiss?
Don’t concern us with your bollocks, I don’t want your prayers,
Save it for the morning after.
And it’s the thousandth time and it’s even bolder,
Don’t be surprised when you get bent over,
They told ya, but you were gagging for it.
Lets have a game on the Teddy Picker,
Not quick enough, can I have it quicker?
Already thick and you’re getting thicker.
Lets have a game on the Teddy Picker,
Not quick enough, can I have it quicker?
Already thick and you’re getting thicker.
Assuming that all things are equal,
Who’d want to be men of the people
When there’s people like you?
Reflecting
A ver, fue el primer día ese en clase, ¿no?
¿Cuál? ¿El que se sentó a nuestro lado? No sé yo…
Ya, es que ese día fue como un: “Vaya, que guapa” y tal.
A lo mejor fue el día ese sin clase en la playa.
Cómo le brillaba el pelo ese día, ¿a que sí?
Ya ves, ahora que lo pienso, era increíble.
Pero aun así creo que no fue entonces.
Hmmm…entonces, ¿cuándo?
Pues tenemos todos los días de clases.
Todas las conversaciones.
La profundización en cómo era como persona.
¡Espera! Quizás fue por entonces.
Creo que sí, que más o menos cuando nos dimos cuenta de cómo era.
Pero no queríamos admitirlo.
Sí…era algo imposible, además sentó como una patada en el estómago cuando dijo la otra aquello tras la visita a lo de Diputación.
Bufff…sí, me acuerdo, que chungo…
Pues entonces quedamos que fue por entonces, ¿no?
Yo creo que sí, además me estoy quedando sin ideas.
¡Pero qué dices! Si además tenemos cuando vino a casa y todo eso.
Ya, pero para entonces ya estábamos seguros.
Tienes razón…ahora que lo pienso, qué genial fue la semana aquella de vuelta de vacaciones, ¿verdad?
Sí…e igual de geniales que están siendo todas las demás a partir de entonces.
¿Te has fijado que ya no escribimos sobre cosas como las de antes?
Normal, ¿no crees?
Claro, si es que todo es genial, sobre todo ella.
Lo pienso y…menos mal que la conocimos.
Sí, gracias a Dios/Alá/Buda/el Destino/quien sea. La verdad es que ya no sé qué sería de nosotros sin ella.
Ya estoy deseando que sea mañana.
Y yo.
Que además hay francés.
Mierda…
¿Qué?
Que hay que hacer francés…
Cierto…pues nada, a hacer francés.
No Idea
No sabía sobre qué escribir. Todavía tenía presente la noche anterior, esa noche en la que al tumbarse para ver las estrellas y encontrar el cinturón de Orión (una manía suya) sus ojos se encontraron con los de ella, que le devolvían la mirada en color verde, y las estrellas desaparecieron del cielo y de su mente, para que la totalidad de su pensamiento se centrara en el bello ser que contemplaba atónito. Esa noche en la que en ese preciso instante la cabeza ajena se fundió con la luna en un eclipse que hizo que brillara como si de una aparición celestial se tratase.
Y no sabía sobre qué escribir, porque también tenía en sí un sentimiento que nunca antes había tenido. Era algo para él difícil de explicar. Cuando pensaba en todo aquello sentía una euforia incontrolable que le obligaba a sonreír, y si no tuviera control sobre su cuerpo, a saltar y a correr, etc. Pero a la vez sentía una presión en el estómago, un sentimiento de añoranza que le impedía que fuera feliz del todo. Solo quería estar con ella, abrazarla, decirle que la quería, que la amaba y que no soportaba estar sin ella.
Pero en los momentos en que hablaba con ella, en esas conversaciones que podían hacerse interminables hablando de todo y de nada, el sentimiento de felicidad crecía, disminuyendo el de añoranza, que aun así, seguía presente. Y en los momentos en que estaba con ella, el mundo podía estar cayéndose a trozos, que a él no le importaba, él era completamente feliz y no deseaba nada más, excepto, quizás, el poder de parar el tiempo, que nunca venía nada mal.
Y no tenía ni idea de sobre qué escribir.

