Que la mala vida es maravillosa
Fue al principio la idea –la sola idea-
de que se levantase alguien a las tres de la tarde…
Noches más adelante que tocaban el día,
amaneceres juerguistas, alcohol, anfetaminas,
fiestas que comenzaban al despuntar el alba,…
Y ahora estos muchachos que viven de bar en bar,
entre fragor de droga y discoteca,
y a mediodía se acuestan, cuando el mundo termina.
Dicen que en la noche la vida sólo es vida,
y el haxix diluye las aristas más áridas.
Hay hombres que compran muchachillos a las tres
por pura compañía, esnifan cocaína en retretes ilustres,
y el color de sus ropas brilla bajo el estrobo.
Hay quienes beben vodka o tequila dando
un golpe en la barra, y chicas que, fumadas,
al bode de las ocho, lloran sin saber qué
y forman una inversa Pietà de afeminados.
En baruchos siniestros o clubes elegantes
contemplan la belleza, se desesperezan, mueren,
y a la luna le gritan –por la calle- que aman
tanto a la vida que están a punto ya de utilizar navaja…
El alba les destruye, huyen de los almuerzos,
y en el café de barrio –casi ciegos de sol-
les ve el oficinista y reconocen a putas y golferas.
Tengo amigos que no saben qué quieren
y se emborrachan buscando una vida mejor.
Amigos que se drogan sistemáticamente
aguardando dulzuras o un éxtasis sin límite.
¿Qué buscan los navegantes de la noche,
quienes parecen ansiar un vendaval sin tregua?
Huir de vivir buscando aún más vida.
Están desesperados y son encantadores.
Descreen de los negocios y su arte es el exceso.
Saben que acaban mal y les gusta la ruta.
Sueñan mundos mejores,
días llenos de luz, días felices,
estaciones ubérrimas de amistad y de sexo
y risa y mucha risa como ménades nobles…
Hacen lo posible por salirse del círculo
y odian llegar a ser ingenieros o madres.
Mis amigos quieren tanto la vida
que acabarán muy mal,
y mientras no llega cuanto anhelan
-ese día de sol, ese mundo perfecto-
cultivan las ojeras y sus vicios,
anhelan una noche muy brevemente eterna
y viven en garitos que cierran de mañana.
Mis amigos son guapos y casi adolescentes
e ignoran que alguien –en griego- dijo
que jóvenes mueren quienes los dioses aman.
Luis Antonio De Villena

Sencillamente; me ha encantado.
1 saludo
Alba