With your feet on the ground
Tenía que dejar de vivir en su mundo de fantasía. Tenía que dejar de alimentarse de ilusiones que nunca se cumplían. Y todos se lo decían. Aunque él supiera que la ignorancia es la felicidad, continuamente le recordaban que esa felicidad era superficial.
Pero no podía evitarlo, era superior a él, se apoderaba de su mente y le hacía ser feliz hasta el desgraciado momento de la decepción en la que volvía, por unos instantes, al mundo real. Intentaba cualquier cosa para que esos pensamientos no crecieran y no le sumieran en la total fantasía. Pero bastaba un momento de abstracción para que volvieran a la carga y crearan en su cerebro todo tipo de posibilidades a primera vista probables, pero analizadas en profundidad, algo imposibles.
Eran cosas poco importantes para una persona ajena a él, pero que significaban la ilusión, la felicidad y la esperanza para él. Y siempre solían tener un tema común. Siempre había algo de relación entre esas esperanzas ficticias y de cartón. A veces era ella. Muchas veces. Demasiadas quizás. Pero debía de borrar todo eso de su cabeza, porque ya conocía la verdad, así que no tenía sentido.
Pero simplemente no podía evitarlo, porque cada vez que eliminaba su mundo de fantasía, una pieza quedaba rezagada en su subconsciente, aguardando el momento oportuno para reaparecer, porque este sabía que el mundo real apestaba a realidad.

Realidades hay muchas… demasiadas, y más si la realidad que tienes en cuenta es la que te cuentan los demás. En cambio ilusión sólo hay una: la tuya. ¿Qué es más ‘real’?
1 beso
Hasta mañana^^