The long way home

Decidió coger el camino largo a casa, por el que le dio tiempo a reflexionar.

Reflexionó primero sobre el día, que no había estado mal, luego pensó en ese libro que tenía que leer, más que nada porque le apetecía acabarlo de una vez. Habiendo recorrido un trecho más, comenzó a sentirse cansado y estuvo unos diez minutos pensando en que, en cuanto llegara a casa, se tiraría sobre la cama y no se levantaría, no se preocuparía ni de quitarse la ropa.

Al abandonar ese pensamiento, recordó el fin de semana que le esperaba. Si todo salía tal y como estaba planeado, sería un buen fin de semana, uno de esos que difícilmente se olvidan, porque todo sería casi perfecto. Y de repente, los ojos inundaron su pensamiento. Unos ojos fácilmente reconocibles, al menos para él, que ya se los sabía de memoria. De repente su mente realizó un zoom out, dejando al descubierto el rostro completo de una chica, pero no un chica cualquiera, no para él. Aprovechó la presencia de ese rostro en su imaginación para volver a observar cada uno de sus rincones, incluso aquellos que su pelo tapaba. Se dio cuenta en ese momento de que odiaba tener que refugiarse en un mero recuerdo, ya que, por muy reciente que fuera, nunca sería como el original. Siempre se le escapaba algún detalle, a veces, cosas simples, pero que su cerebro y todo su ser concebían como de suma importancia, por el mero hecho de que si faltaba algo, aunque fuera mínimo, no sentía como si la estuviera mirando a ella.

Tras todo un trayecto de reconstrucción de esa tez (tan suave, se permitió añadir su cerebro), se dio cuenta de que su viaje había finalizado, y decidió pensar en el día siguiente, cuando la vería y todo lo imaginado volvería a estar presente frente a él.

~ por conjeturassinergicas en Abril 3, 2008.

Una respuesta to “The long way home”

  1. mmmm
    y eso que no sabes lo que ella piensa… porque estoy segura (muy segura) de que se muere de ganas de tenerte delante, sobretodo si leyese esta entrada.

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