A bit of suppressed anger
Un sentimiento extraño, como de ira invadió su cuerpo, bañándolo de la cabeza a los pies, pasando por cada una de sus extremidades, y respirando por cada uno de sus poros.
Se preguntó de qué había servido todo, para qué tantas cosas si después siempre pasaba a duodécimo plano si es que entraba en un plano siquiera.
De qué servía, si eran los demás los que, sin haber estado cuando hacía falta, se llevaban la recompensa.
No era justo.
Y no había hecho nada malo.
¡Joder!
Y lo peor es que no podía simplemente pasar del tema.
Dios, no había cosa que odiara más en el mundo que el no ver una simple muestra de recompensa. Después de las cosas que hacía, y había hecho.
Se comenzó a preguntar otra vez lo mismo. Si simplemente estaba siendo manipulado. Si todo era una falsa estratagema destinada a mejorar no precisamente su propia condición.
Él siempre había hecho a cambio.
Si es que era tonto. Y se lo decía, encima.
De qué sirven las consideraciones.
De qué sirve nada.
Y después preguntaría qué le pasaba.
Como si le importara.

Escribe un comentario