¿Egocentric?

•Junio 20, 2008 • Dejar un comentario

He tenido una revelación.
Adoro la primera persona.
La pregunta adecuada
sería por qué.
Considero esta pregunta un
tanto estúpida, ya que
ni yo mismo sé la
respuesta.

Podría ser
-quizás-
por querer hacer mías
experiencias que no lo son.
Quizás hace que me sienta
de alguna forma diferente, no
sé.

Pero lo que si es cierto es que
el empleo de la primera
persona me encanta.
A lo mejor eso
me convierte en un egocéntrico.
No, ¿verdad?
Quiero decir, si fuera
un egocéntrico todo lo
que escribo en primera persona
sería verídico en mi vida,
y trataría sobre
mí.

Pero no todo lo que
escribo en primera persona
es verídico al 100%.
Aunque a lo mejor hay cosas que
sí.
Pero, ¿quién me va
a discutir qué es lo real y qué lo que
no?

Vaya, quizás sí que sea
un egocéntrico.
No sé.
Supongo que un poco,
¿no?
Como casi todo el mundo,
¿no?

(I) Don’t think too much

•Junio 15, 2008 • 2 comentarios

Las palabras ya no fluyen por mi cabeza como
antaño;
se intercalan con sinsentidos que nunca
llego a comprender.
Mi mente suele estar siempre en blanco
inmaculado por regla general, y cuando
me pongo a pensar,
llego a la conclusión de que
no pienso.
Citas descárticas me revelarían
mi no existencia en este caso.

Cada vez que las miradas
centran su atención en el pasado,
me cuentan con un hilo
de voz únicamente audible
por unos pocos -entre los que me
encuentro-, que esa ha sido
mi posición desde que pueden
recordar.
Que no soy persona de muchas luces
y,
que las pocas que tengo
se dedican a lo mismo siempre.

Sin duda, no pienso
-por regla general-,
y cuando pienso, redundo en
tópicos ya más que pensados,
y que -por regla general-
no pararé de pensar.

Affirmative

•Junio 9, 2008 • 1 comentario

Daba tumbos, y no era por lo usual. Esta vez no estaba borracho. Esta vez no había estado bebiendo toda la noche para dejar de pensar en lo que lo atormentaba durante todo el día.
No.
Esta vez no había llorado durante horas. Esta vez no había visto la habitación vacía.
Para nada.
Esta vez no había tenido un ataque de ansiedad que le hubiera provocado un desmayo y lo hubiera dejado inconsciente durante unas tres horas.
Qué va.
Esta vez no la había oído dando un portazo. Esta vez no la había oído pronunciando un elaborado discurso (quizás con años de preparación).
Negativo.
Esta vez no había empezado a discutir con ella. Esta vez no le había reprochado nada.
Ninguna posibilidad.
Esta vez no había estado viviendo con alguien como si viviera solo. Esta vez no durante muchos años.
Altamente improbable.
Esta vez sólo había salido de casa a comprar la cuerda que daría fin a su sufrimiento. Esta vez sólo había sido parado por un hombre enmascarado que le pedía todo lo que llevara.
Sí.
Esta vez sólo había intentado enfrentarse a un hombre enmascarado. Esta vez sólo le habían clavado un cuchillo de cocina en mitad del pecho.
Desgraciadamente.
Esta vez daba tumbos sólo porque se desangraba y nadie había cerca para ayudar. Esta vez sólo había caído para no volver a levantar.
Afirmativo.

#73

•Mayo 28, 2008 • 1 comentario

Sus zapatos. Le molestaban.
Se agachó y comenzó a desatar el cordón izquierdo, pero antes de acabar, empezó con el derecho, y cuando fue a acabar con este, sujetó ambos cordones y los desató a la vez.
Los ácaros le dijeron que lo hiciera así.
Sujetó el zapato derecho (gastado por el tiempo) con la mano izquierda por el talón, y tiró suavemente hasta que quedó al descubierto su pie con un calcetín color naranja.
Repitió el mismo proceso con el zapato izquierdo.
Acto seguido, tras colocar los zapatos mirando al cinturón de Orión, se sentó en la arena y comenzó a quitarse los calcetines.
Primero el pie izquierdo.
Luego el derecho.
Apoyó los pies en la arena y apretó fuerte hacia abajo hasta que los hubo perdido de vista.
Como adoraba esa sensación.
Se acercó la funda y sacó la guitarra.
Durante varias horas melodías sin orden preestablecido sonaron en la playa.
Cuando se hubo cansado, guardó la guitarra y se puso de pie.
Contempló el horizonte.
Miró las olas (lo que conseguía vislumbrar de ellas, al menos).
Sin pensárselo dos veces, se quitó la camiseta, los pantalones y la ropa interior.
Fue corriendo hacia la orilla (las olas la llamaban) y entró en el agua.
El cambio de temperatura hizo que se sintiera viva.
Más viva que los días anteriores.
Días en los que no tenía aspiraciones de felicidad.
Días en los que la vida le había sido arrebatada.
Todo por culpa de…
[------------------------------------]
Salió del agua, empapada (normal, pensó).
Se puso la ropa lentamente, notando cómo cada fibra se iba pegando a su piel y hacía que se sintiera aprisionada de nuevo.
Miró los zapatos y siguió la puntera con la mirada.
Sabía que si veía el cinturón, se sentiría un poco mejor.
Nunca en su vida había odiado tanto el hecho de que la Tierra girara y cambiara todo de sitio.
Se puso los zapatos atando los cordones con fuerza e incluso llegando a hacerse daño.
No le importaba mucho, estaba enfadada porque había vuelto al mundo real, y los recuerdos de días anteriores la ahogaban en un tanque sin oxígeno.
Cogió la guitarra y gritó con todas sus fuerzas.
Poco a poco se fue alejando, fundiendo en sus mejillas gotas de agua con lágrimas furiosas.

Placebo – The Bitter End

•Mayo 26, 2008 • Dejar un comentario

Since we’re feeling so anesthetised
In our comfort zone
Reminds me of the second time
That I followed you home

We’re running out of alibi’s
On the second of May
Reminds me of the summer time
On this winter day

See you at the bitter end
See you at the bitter end

Every step we take that’s synchronized
Every broken bone
Reminds me of the second time
That I followed you home

You shower me with lullabies
As you’re walking away
Reminds me that it’s killing time
On this fateful day

See you at the bitter end
See you at the bitter end
See you at the bitter end
See you at the bitter end

From the time we intercepted
Feels a lot like suicide
Slow and sad, grown inside us
Arouse and see you’re mine
(See you at the bitter end)

Love has seen your run-around
Who wanna seek you now?
I want a peace
I’d whine out
(See you at the bitter end)

Love’s reached his side
Grab this gentleness inside
Heard a cry
Six feet down
In six weeks’ time
The mess you left
Will end
See you at the bitter end

A bit of suppressed anger

•Mayo 20, 2008 • Dejar un comentario

Un sentimiento extraño, como de ira invadió su cuerpo, bañándolo de la cabeza a los pies, pasando por cada una de sus extremidades, y respirando por cada uno de sus poros.
Se preguntó de qué había servido todo, para qué tantas cosas si después siempre pasaba a duodécimo plano si es que entraba en un plano siquiera.
De qué servía, si eran los demás los que, sin haber estado cuando hacía falta, se llevaban la recompensa.
No era justo.
Y no había hecho nada malo.
¡Joder!
Y lo peor es que no podía simplemente pasar del tema.
Dios, no había cosa que odiara más en el mundo que el no ver una simple muestra de recompensa. Después de las cosas que hacía, y había hecho.
Se comenzó a preguntar otra vez lo mismo. Si simplemente estaba siendo manipulado. Si todo era una falsa estratagema destinada a mejorar no precisamente su propia condición.
Él siempre había hecho a cambio.
Si es que era tonto. Y se lo decía, encima.
De qué sirven las consideraciones.
De qué sirve nada.

Y después preguntaría qué le pasaba.
Como si le importara.

Defiance

•Mayo 18, 2008 • 1 comentario

Se preparaba para el reto de su vida.
Nunca había estado tan asustado, pero tenía que hacerlo.
Se dio una ducha fría, para calmarse.
Se tomó un café sólo y bien cargado.
Acto seguido se puso una ropa más cómoda y se dirigió al salón.
Se sentó en el sofá.
Alargando la mano, alcanzó el mando a distancia.
Su mano temblaba.
Presionó el botón de encendido con los ojos cerrados de pavor.
White noise.
Se dio cuenta de que se le había olvidado sintonizar.
Tendría que observar desde el principio, así, sin más.
Entró en el menú.
Eligió sintonización automática.
El reloj dio las cuatro.
De repente, las grises líneas sin sentido comenzaron a adquirir forma.
Personas sentadas, público, pantalla gigante.
El ruido comenzó a transformarse en sonido.
O al menos algo parecido a un sonido.
Voces.
Gritos.
Acusaciones.
Tu no tienes ni idea.
Por favor, silencio, siéntate, por favor.
A mí no me manda nadie, no te metas en mi vida.
Has pagado para que lo hagamos.
Sois todos unos cerdos.
Gritos.
Más gritos.
Su cerebro comienza a notar la presión, sus ojos comienzan a desorbitarse y sus oídos comienzan a sangrar.
Le entran ganas de saltar por la ventana, no puede soportarlo.
Pero ha de ganar, ha de soportarlo.
No puede fallar.

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Aquí está el cadáver, señor.
Y bien, ¿qué cree usted que ocurrió?
No lo sé muy bien, señor, pero mire el televisor.
Vaya, ¿qué estaría viendo este hombre para que explotara de esa manera?
Creo que nunca lo sabremos, señor…nunca lo sabremos…

N.E.Story

•Mayo 15, 2008 • Dejar un comentario

Mirando por el resquicio de una hoja de papel se vio reflejada en el opaco armario que ningún objeto escondía.
Acercándose, los recuerdos que flotaban en el aire se iban adhiriendo a su cabeza, lugar de donde nunca deberían de haber desaparecido.
Paseos por la playa, por el campo, sueños de poetas muertos y viejos amigos, cosas que nunca debieron pasar y cosas que nunca debía haber visto.
Con cada paso a la inmensa puerta su piel, junto con sus pechos, fueron perdiendo la firmeza que una vez los caracterizaron, y el pelo que el viento ponía sobre su cara iba perdiendo su color mientras se iba llenando de canas.
Pensó en volver atrás, sobre sus pasos, para así quizás volver a recuperar esa juventud que ya tanto anhelaba, tras unos meros segundos.
Pero la fuerza que la empujaba hacia la puerta (su cabeza diciéndole que avanzara) le impedía retroceder.
Al llegar a tocar la madera pulida de la puerta después del viaje de escasos centímetros más largo de su vida, alargó la mano hasta el pomo.
Pero cada vez que intentaba agarrarlo, este se movía rápidamente, esquivando la ya tan arrugada mano de una anciana por cuya mejilla resbalaba una lágrima del color del cobre.
Tras varios intentos, se rindió y se sentó desconsolada a llorar.
De repente la puerta se abrió, y la anciana se asomó por la puerta.
Notó una brisa que de repente la transformó de nuevo en la que fue hace unos instantes eternos.
Algo captó la atención de la chica dentro del armario, así que entró.
Mirando por el resquicio de una hoja de papel se vio reflejada en el opaco armario que ningún objeto escondía…

#68

•Mayo 14, 2008 • 1 comentario

Ya vestido coge el quien ha sido el gilipollas que ha escupido aquí ascensor.
Parece que él vaya más lento que el aparato.
Se pone los cascos.
Enciende el MP4 que tarda un piso 0 ratillo en encender.
Al llegar a la vaya mierda de puerta, pulsa play.
Un riff conocido, le dios, me encanta eriza los pelos.
When we were young the future was so bright.
La sangre corre por sus venas como si and every kid on the whole damn street buscara un orificio por donde salir.
No podía contenerse, se metió en el autobús y comenzó the kids are grown up but their lives are worn a mover las piernas.
Manía swallow so many lives suya.
Así siguió durante todo el nothing’s free trayecto.
Sin escuchar un solo sonido used to be del exterior.
Se imaginaba en casa tocando mientras la canción sonaba en el reproductor de windows mierda media.
Con su guitarra a solas mark still lives at home cause he’s got no job en su habitación.
O con más jay commited suicide gente.
En una de esas tardes de what the hell is going on acoplarse en su casa y no hacer absolutamente chances thrown nada.
Siempre lo acababan longing for pasando genial.
Pero en verdad hacía tiempo que no still it’s hard quedaban así.
Este fin de semana tenían shattered dreams que quedar.
SOLO!
Aquí ya la gente comienza a mirarlo de taaaataraaataaataaa forma extraña.
A él le da igual taaaataaataaa.
Total, siempre lo miran así.
Qué aburrida es la gente.

#66

•Mayo 12, 2008 • 1 comentario

Decidía sus caminos preguntando a las aceras.
Solían llevarlo a lugares insólitos que ni él conocía.
Aunque definitivamente lo llevaban más al mar.
Porque sabían que le gustaba el mar.
El ruido de las olas, cuando las escuchas cerca pero a la vez lejos.
Se abstraía.
Dejaba volar su imaginación (¿mas?) y desaparecía con el sol.
Los dos se ponían a la vez.
Esnifaba el aire que traía la fría noche, que tan rápidamente había sustituido un cálido día de verano.
Que raro, pensaba, que haga tanto frío.
Pero los pensamientos no paraban durante más de dos segundos en su cabeza.
Preferían escaparse por las orejas en forma de nubes antropomorfas.
Le recordaban a sus amigos.
¿Quiénes son esos?
¿En realidad tuvo amigos?
Ya no distinguía realidad y lo otro.
¿Lo otro?
Aquello que ocupaba sus tardes, su dinero y sus bolsillos.
¡Ah, eso..!
Aquello que lentamente lo mandaba a otro mundo aún más alejado del suyo.
De aquel que se le ofrecía cuando se aburría.
Y lentamente se levantaba siempre.
Para caer estrepitosamente al subir las escaleras que le llevaban a la realidad.
Pero siempre salía.
Hasta aquel día.
Aquel día en que no salió.
No se supo mucho más de él.
¿De quién?