Like Shadows Covered By The Mist

•septiembre 30, 2008 • Dejar un comentario

It stung him.
Like the bees that had once crawled through
his fingertips.
They hadn’t been afraid of
his nails.

He thought about
it.
Maybe a thousand times in
2 seconds,
and still it made him shiver
like glass in an earthquake.

It broke his neurons and
tore apart his lobes.
He still couldn’t manage
to process that kind of information.

He made an effort
to stop the message that
his brain was transmitting
to his lacrimal glands,
but
it wasn’t worth
the effort.

They went down
as if gravity was
grabbing and
pulling them towards
the sick covered floor.

His lungs stopped functioning
for maybe half a second.
His heart accelerated
it’s dead-slow beat
to a level he did not know.

He started to
remember
the good times
-the past-
and it startled him
to realize that they
had become nothing more
than confusive blurs.

Like shadows covered
by the
myst.

#100

•septiembre 24, 2008 • Dejar un comentario

Las gotas de lluvia
se congregaban en
su impermeable
para contemplar
el espectáculo.

Sus lágrimas,
unas espectadoras
más.
Nunca imaginó
que tanto odio la
llenaría hasta desbordar
por sus cuerdas
vocales.

Se había olvidado
la voz en
el camino
a su rincón solitario
de la muerta ciudad.

Si hubiera alguna
manera de que a
él
pudieran llegarle
sus gritos.

Pero no, él no está.
No va a
estar.
Porque no
se dio cuenta,
no quiso verlo.
Se quitó
la capucha
para
recargar sus ojos
ya secos.
Mirando al
cielo
sólo se le ocurrió
una cosa.
Intentar gritar
de nuevo.

¿Por qué?
Era lo
único
que alcanzaba
a pensar.

Destrozada aún,
recorrió el camino
a casa.
Lentamente.
Cabizbaja.

Al llegar cogió
el teléfono
y
pensó en llamarlo.
La sola idea
le hizo llorar
otra vez.
No iba a
coger el teléfono.
Ella lo sabía.
Al igual que lo
sabían sus amigos.
Sus familiares.

Y volvió a sentir ese
odio
otra vez.
Ese
odio
por ese inútil
que no lo vio.

Y volvió a
preguntarse
por qué razón
no miró antes
de cruzar
la calle.

#98

•septiembre 15, 2008 • Dejar un comentario

Se me agota un poco
el aire cuando miro las horas.
Sin darme cuenta los números, que
en cualquier otro orden
perderían todo sentido
y
lógica,
avanzan por mi retina, escurriéndose
hasta el
rincón de mi cerebro
donde les aporto un
significado.
El significado de
que aún es temprano.
Que no sé qué hago
ya.
Que se me agota el
tiempo.
Que se
acaba.

Las llamadas.
A la historia
supongo.
Hasta otro
más, el siguiente.
No habrá una
frecuencia
en
las pulsaciones.

¿Y acaba todo?
No,
desde luego que
no.
Hay cosas que parece ser
nunca acabarán.
Algunas, uno de mis
lóbulos desea que
no acaben.
Sin embargo
alguna
habrá por ahí que

que se
desee
que acabe.

No puedo retener
el tiempo y
guardarlo.
No espero
hacerlo.
Y
más aún si
ese tiempo
no es
mío.

30 de Agosto

•agosto 30, 2008 • 1 comentario

Fecha especial el día de hoy.
¿Por qué?
Porque es el aniversario de nacimiento número 17 de una de las personas (por no decir la más) más importantes para mí.
Y aunque en verdad no hace todavía ni un año que te conozco, creo que he conseguido conocerte un poco a fondo, y lo que he encontrado por ahí, me he encantado.
Esa forma de ser que tienes, esos momentos de tierna infancia que te salen a veces, ese ser tan buena persona, esa inteligencia, esa cultura musical, ese todo que hace que seas tú.
A veces me he preguntado cómo habría cambiado la vida si no me hubiera sentado a tu lado aquel día en medios de comunicación, pero generalmente dejo de pensar en eso rápidamente, ya que, bueno, eso no ha pasado, y nuestras vidas ya han tomado un rumbo que virará todas las veces que se quiera, pero que al fin y al cabo nos llevarán al mismo sitio, ¿no?
Sólo quiero decir que espero que, el final del siguiente curso no suponga una despedida, sino más bien, un comienzo o algo por el estilo. Creo que tú me entiendes.
Y bueno, dejo de escribirte tantas cosas que te aburro y te dejo con una canción que yo también he estado esperando poner desde hace mucho tiempo.

MAD WORLD – GARY JULES

|tick – tock|

•julio 24, 2008 • 1 comentario

I…
Take the plan, spin it sideways.
I…
Fall.
Without you…

Waiting Has Never Been So Awful

•julio 22, 2008 • 2 comentarios

Despierto.
Miro el reloj.
Cierro los ojos al comprobar
que los pequeños números digitales
no llegan siquiera a mostrarme las 8
de la mañana.
Para cuando mis párpados
dejan de pesarme, han pasado
ya
casi cuatro horas.

Al incorporarme en
la cama,
mis dedos buscan a tientas
la funda de las gafas y, tras
abrirla, sacar su contenido
y ponerlo sobre mi nariz, pulsan
un botón del móvil, para comprobar
si alguien quiso algo de mí por la noche
y no
me enteré.

Me pongo las zapatillas y
ando -como preso que
acude a su hora final- hacia
el baño, donde intento insatisfactoriamente
que
el agua me
aclare un poco la visión
tan borrosa del mundo que
tengo en esos momentos.

Después, mi rutina me
conduce a la cocina, donde
suelo hacer callar al monstruo
con el que suelo despertarme
en el estómago.
Hace un par de días que
no aparece.

Tras una mañana de
intercambio de palabras
con una guitarra y de perforación
de las retinas gracias
a un portátil, almuerzo.

[Aquí empieza la peor parte]

Llega la hora
de
después de comer.
Yo solía hacer algo a
esta hora.
Hace un par de días que
no lo hago.
La verdad, me parecen
mucho más tiempo.

Me dedico a partir de
entonces
a escurrirme entre las rendijas
de mí mismo.
Me debato entre el
aburrimiento y la
muerte súbita.

Las tardes alargan su
horario de verano más
de lo habitual
y me obligan a convertirme
en un zombie delante
de la caja tonta.

Porque no hay más
remedio.
Porque las cuerdas de la
guitarra me piden ya que pare.
Me dicen que les transmito
dolor.
Y que no pueden
soportarlo cuando se me
escapa alguna lágrima.
Porque internet
se ha vuelto un habitual,
y ya me cansa.

Cuando por fin llega
la noche, y puedo cenar
-poco, como siempre-,
me acerco al calendario
que guardo en
el lóbulo temporal y
tacho
otro día.

Y ya solo quedan
veintiséis días…

Más Visitas Gracias Al Sensacionalismo

•julio 19, 2008 • 1 comentario

Me acabo casi literalmente de despertar y, como cualquier mañana en la que enciendo el ordenador y me conecto a internet, he abierto mis tres marcadores que compruebo nada más conectarme: un blog (muy recomendable, por cierto) al que podéis acceder desde los enlaces de este o desde aquí, un fotolog (sí, fotolog), y mi blog, es decir, este sitio en el que estáis ahora.

Pues bien, nada más entrar en el blog, tras comprobar que no tengo comentarios nuevos, me meto en la opción Estadísticas que WordPress me permite comprobar. Para mi sorpresa, observo que ayer recibí nada menos que 50 visitas, 10 más que el día anterior y 20 más que el otro, y algo no muy normal en mi blog que suele recibir de 0 a 9 visitas por día. Pues nada, me pongo a mirar el por qué de tanta afluencia y compruebo que el único artículo que ha recibido las visitas ha sido el que publiqué el día 24 de Enero acerca de la muerte del actor Heath Ledger.

Vamos, que como ahora está en proceso de estrenarse su nueva película, todo el mundo se preocupa por él, algo que no sucedió cuando se produjo su muerte, ya que no recibí ni cinco visitas. Así que así, sin quererlo, me he entregado al sensacionalismo, pero gracias a ello, tengo más visitas (que en verdad sólo me sirven para decir: “¡Wow, tengo más visitas!”).

Así que ahora mismo estoy ante un dilema: si poner en las etiquetas de esta entrada el nombre Heath Ledger y recibir más visitas aún, o no hacerlo y no entregarme voluntariamente al sensacionalismo. Creo que va a ser la segunda.

(Por cierto, hoy he recibido hasta el momento 12 visitas. Adivinad qué entrada se las ha llevado todas.)